Margarita, está linda la mar
y el viento,
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento,
en el alma una alondra cantar
tu acento,
Margarita,
te voy a contar un cuento:
Esto era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha del día
y un rebaño de elefantes.
Un kiosco de malaquita
y un gran manto de tisú
y una gentil princesita,
tan bonita, Margarita,
tan bonita como tu..
(RUBÉN DARÍO. Poesia que le decia su marido, mi tío Fernando, el cual, con infinita paciencia me la enseñó, y juntos, en el "sillón de Margarita", alli, en el monte de Quintana, aquel feliz verano de mi niñez, se la recitábamos.)
Con todo mi amor y cariño... y un gran abrazo de oso.