Todavía con los efectos de la borrachera de felicidad por el encuentro de Pitufa, entre nube y nube, recuerdo que hoy, primer día del mes de Mayo, es comercialmente hablando el día de la madre.
Los que me conocéis, sabéis de mi decisión hace ya tiempo, de celebrar todo aquello que sea digno de celebración, con o sin motivo, por todo lo alto o a nivel mundano según economía, con mucha gente, o contigo mismo, pasándote por el arco del triunfo, como dicen ahora los modernos, si lo dictan las normas, el calendario, el corte-inglés o cualquier tipo de mercantilismo.
Como Pitufa apareció el martes, y aunque ese mismo día, brindamos con unas birritas por el feliz encuentro, entre semana con los trabajos, cada uno va a su bola, así que este largo finde hemos celebrado, día de la madre y encuentro con Pitufa.
Se trata simplemente de estar juntos, de reírnos de estar felices, porque tenemos un motivo y aprovecharlo para disfrutar. Unos heladitos de mascarpone con frutos del bosque y dulce de leche por la tarde con unos, una comida sencilla, y una tarta casera de zanahoria, con otros.
Yo, como por desgracia no tengo madre a la que felicitar ni regalar, desde hace muchos años, este día, me gusta celebrar y tener un detalle con mis hijos, un regalo ya que como dice el escritor Fernando Savater hablando de los suyos, y yo lo hago mío, son mis mejores obras encuadernadas en piel, a ellos va mi felicitación.
Por su existencia, yo formo parte de ese colectivo que llaman madres.
Desde aquí, brindo por todos los que se reunen para celebrar cualquier cosa, por el día de la madre, porque ha aparecido tu mascota, porque hoy empieza mayo, porque es domingo, porque no ha llovido, porque tienes hijos, o sobrinos, porque estamos juntos, porque si o porque no...., o simplemente porque yo lo valgo.
